Grandes hombres. Grandes genios. Grandes sabios.
Esos caballeros acicalados, con esas fastuosas pelucas rizadas y esos cuellos de camisa ribonbantes que aparecían en los libros de Matemáticas del colegio, estaban equivocados. Esas eminencias históricas de perfil griego desafiantes ante el saber popular de la cultura romana también. Arquímedes, Euler, Bernuilli, Boole, Newton... todos ellos no dudarian en afirmar la siguiente ecuación:
1+1 = 2
Ja! Junta a la Sargeta con la Woman Proper. El resultado no es dos. El resultado es el caos. Caos infinito para los hombres mas cercanos, usease servidor y Job (utilizaré ese pseudómino), mi sufridor cuñado.
Job es practicamente de mi quinta, del 75 para ser exactos. Buen año para los vinos y parece que lo notó al nacer (en mis más profundos pensamientos creo que lo bautizaron con Pesquera Reserva, pero no me hagáis mucho caso).
Doy por hecho que el lector conoce la historia de Job. Para los mas despistados haré un breve resumen:
Job, personaje bíblico (tranquilos que haré la lectura amena) era un señor muy devoto que lo tenía todo en la vida, o al menos, todo lo que un personaje bíblico deseaba tener. Mujer obediente, niños para hacer un partido de futbol y muchas cabras. El Angel Caido propuso una apuesta a Nuestro Señor Todopoderoso (en adelante NST para abreviar):
- Psssss. Tú, el de la nube - Dijo el Diablo.
- ¿Que pollas quieres ahora? - Dijo el barbas.
- Mira, si le hago putadas a ese, te manda al carajo. Me juego media nómina a que "por el interés te quiero Andrés".
Dicho y hecho. El Diablo le mató las cabras, hizo que cayera enfermo, aniquiló a toda su prole y vete tu a saber lo que le hizo a la mujer. Quizás ésta se lo mereciera, pero no es el tema (hago hincapié en que éste es un blog de humor negro, amarillo y del color que me salga de los huevos que para eso es mio, asi que señoritas no sus enojeis and "open your mind").
A pesar de todas las putadas, siguió adorando a NST, argumentando que todo lo que le sucedía eran pruebas que debía superar para demostrar su fé. Acojonante. A veces pienso como un puñado de historias como estas construye catedrales.
En fin, a raiz de este pasaje bíblico, pues deducimos la paciencia infinita de Job. La misma que tiene mi concuñado. Job es un cacho de pan al que la panadera le dio forma de persona. Cuando lo conocí era un corderito lechal, recien destetado, blanquito. Creo que mi influencia ha hecho que se le caigan los dientes de leche y asomen los colmillos. Lo justo. Sin llegar a ser lobo con piel de cordero, pero creo que le viene bien cuando La Maestranza esta llena y tiene que lidiar con la Woman Proper.
La Woman Proper cabreada es igual que un toro. Agacha la cabeza, levanta la mirada y encoge el morro. Job no entra a matar en el último tercio, no es plan tampoco, pero bien que se saca unas lindas verónicas y unos arriesgados molinetes, que yo trás la barrera, aplaudo.
sábado, noviembre 25, 2006
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