martes, diciembre 12, 2006

Progresando

Bueno, parece que le va uno cogiendo el "tranquillo" a esto de la cesta de la compra. Aun recuerdo mi primera vez. Pan Bimbo, jamon york (de paquete por supuesto, la charcutería aún me da grima) y una caja de Alhambra Especial. Menudo pardillo.

El supermercado es un mundo aparte. Se podría decir que es el botellón de las amas de casas. El foro informativo del barrio. Si uno pega el oido sabe si el Fairy está de oferta, si la hija de la Pili se va a casar o si la viuda del quinto se lo monta con el presidente del bloque. Esta claro lo que hay que comprar para las mujeres en un botellón hoy en día, Fairy.

Las amas de casas son una especie en extinción. Su ecosistema, el supermercado, no deja de ser una selva hostil para un recien destetado como yo. Ellas, conforme entran, tienen un circuito en mente, un grafo, con el que recogen las viandas en el trayecto mas corto posible (que pena que a la hora de ir de tiendas se reseteen). Yo, sin embargo, soy un truño. Paso siete veces por el mismo pasillo, me falta planificación previa. No se por que cojones siempre visito el pasillo de los potitos, espero que no sea una señal divina. Afortunadamente, me voy soltando y ya consigo abrir la primera bolsa antes de que la cajera empiece a darle caña a los códigos de barra, sin embargo, llenar todas las bolsas antes de que me pida el dinero sigue siendo mi asignaura pendiente. No obstante, me veo en situación de poder permitirme dar unos consejos al futuro comprador:

- En la cesta, el pan de molde nunca debe ir debajo de las cervezas.

- Los piquitos tampoco.

- Si la carnicería no va por número, pega todo tu cuerpo al mostrador y no dejes de mirar al carnicero a los ojos. Así evitaras que la anciana del batín y zapatillas roja se te cuele.

- Evita mirar a los ojos a la mujer entrada en años de los dos flanes situada tras de ti en la cola. Si lo haces, tendrás que dejarla pasar ante su "nene, dejame pasar que llevo esto nada mas". A voces, para que te mire todo el mundo y piensen que eres un cabronazo si te niegas. Fijo que se lleva las cosas una por una a casa para evitar la cola.

- No te repitas, piensa antes de ir al supermercado qué necesitas realmente. En mi nevera tengo 47 latas de atún por no hacerlo. El calvo podrá comprarse su peluquín a mi costa.

- Que no te de verguenza pedir la fruta y la verdura por cantidad en lugar de por peso. Peor es la cara que se le queda a uno cuando pide medio kilo de naranjas y dos de pimientos verdes (verídico).

- Se práctico. Tomates, cebollas y pimientos te hacen un sofrito. A partir de ahi lo que hagas es comestible. Las patatas se frien y sirven para todo. La pasta es energética y no lleva demasiado condimento. Evita (no siempre, a veces hay que darle un gusto al cuerpo) productos como melva de bonito de la almadraba, anchoas del cantabrico, paté de pato al oporto.... Uno queda de puta madre con la parienta, pero aparte del pastón que se te va, a ver que coño cocinas con cuatro latas.

En fin, como casi todo en esta vida, el secreto está en la práctica y el día a día te va especializando en la materia. Igual para estos Reyes me pido un monedero, una bata y unos rulos para camuflarme en la jungla. Ya casi estoy preparado para ir al gueto de las amas de casa sin que me rajen, la pescadería. Allí donde reina la ley del mas fuerte, del mas caradura, del gritar desde la puerta con diez personas delante "Pacooooooo, ponme un cuarto de almejas que vengo luego a recogerlo".

Ay, señor, señor...

lunes, diciembre 04, 2006

Peligro en la Condomina. Nuevo Centro Comercial

Hace poco inauguraron un nuevo Centro Comercial en Málaga. Imagino que con su McPotas, su Defecathlon, su Pus & Pis y demás manifestaciones del ya mas que implantado régimen de consumismo que nos rodea. Hace medio siglo haciendo pantanos en la Dictadura y ahora centros comerciales. Por desgracia para mí, La Parienta ante estos acontecimientos toma el rol de Franco y estoy esperando con desgana el día que quiera inaugurar el nuevo Centrito de los cojones.

A menudo me comenta que soy un bicho raro, que no me gusta salir de tiendas. Tiene cojones. ¿A cuantos tios les gusta ir de tiendas, si no es para comprarse algo ellos mismos? En fin, me da a mi que de esta no me libraré. Ya me pongo en situación. Querrá comprarse unos pantalones (o eso dirá) y al final seré congratulado con diploma olímpico en los 20 km. marcha. Ir con La Parienta de compras es como intentar follar con alguien al que acabas de conocer. Das mil rodeos hasta encontrar lo que quieres, aun siendo consciente de que podrías hacer ido al grano y no haber desperdiciado tanto tiempo en gilipolleces.

- "Ven, que voy a mirar unos pantalones." - Te dice con cara de corderita.

- "Esteeeeeeeeeee, ¿aquí en Faldas Milwokee?"

Es bella la estampa del pobre novio que acompaña a su pareja de compras. Siempre situado a 2 metros de la novia, mientras ésta va a lo suyo. El chaval siempre andará en zig-zag, mirará al suelo (o a otro hombre para consolarse al pensar que no es el único) y se acercará a su novia cuando ésta le pregunte:

- "¿Te gusta?"

Te gusta. Curiosa pregunta. Uno al principio se esfuerza en imaginarse a la novia embutida en el atuendo escogido, como realzará su figura, si tiene un color apropiado con el resto de la ropa que suele ponerse, etc. y emite su valoración personal. Con el tiempo no. Uno aprende que al final se la suda tu opinión, que si le gusta se lo comprará y que sólo trata de que bebas un trago de agua y sigas el uno, dos, uno, dos... maratoniano.

- "A ver" - pienso - "este trapo es como una camisa, pero sin mangas, de color lila, con lentejuelas y asimétrico. Ajá, encima vale 28 €. Que coño digo yo ahora, gustar no me gusta, yo para esto no sirvo, si me enseñara un tanga rojo comestible que pusiera 'Nene to pa ti' pues diría que sí, que me gusta, pero esta cosa que ha diseñado un mariconazo para una mujer..."

- "No se, pruebatelo a ver como te lo ves" - Respuesta estándar, asexual, sin complicaciones y evitando cualquier conflicto. Tomad nota de un experto.

Es entonces cuando llega uno de esos momentos en la vida en los que un hombre puede reflexionar consigo mismo. Es más, o lo haces o te aburres como una ostra. Señoras y señores, La Parienta se mete en el probador. Esto merece un capítulo aparte pero en fin...

- "Joder" - piensa uno - "Aquí estoy como un capullo con siete mil trozos de tela colgados del brazo y encima con un espejo en frente y el foco que le ponen al Bisbal en los conciertos dándome en toda la puta cara. Ale, el otro brazo en la cinturita, el pie derecho adelantado, ahora cambio con el izquierdo, uno, dos, uno, dos. Tarareando la musiquita esta chill-out que no tengo ni puta idea de quien es... ossstias! no esta buena la dependienta, que va!. Agáchate a coger a el chalequito ese que te vea bien el tanguilla ese rosa que asoma, anda. ¿Cómo coño se robará el balón en el Pro 6?"

Total, parece que hay suerte y a la parienta le mola lo escogido. Vamos a ir tirando hacia el garaje que en media horita empieza el Barsa.