Bueno, parece que le va uno cogiendo el "tranquillo" a esto de la cesta de la compra. Aun recuerdo mi primera vez. Pan Bimbo, jamon york (de paquete por supuesto, la charcutería aún me da grima) y una caja de Alhambra Especial. Menudo pardillo.
El supermercado es un mundo aparte. Se podría decir que es el botellón de las amas de casas. El foro informativo del barrio. Si uno pega el oido sabe si el Fairy está de oferta, si la hija de la Pili se va a casar o si la viuda del quinto se lo monta con el presidente del bloque. Esta claro lo que hay que comprar para las mujeres en un botellón hoy en día, Fairy.
Las amas de casas son una especie en extinción. Su ecosistema, el supermercado, no deja de ser una selva hostil para un recien destetado como yo. Ellas, conforme entran, tienen un circuito en mente, un grafo, con el que recogen las viandas en el trayecto mas corto posible (que pena que a la hora de ir de tiendas se reseteen). Yo, sin embargo, soy un truño. Paso siete veces por el mismo pasillo, me falta planificación previa. No se por que cojones siempre visito el pasillo de los potitos, espero que no sea una señal divina. Afortunadamente, me voy soltando y ya consigo abrir la primera bolsa antes de que la cajera empiece a darle caña a los códigos de barra, sin embargo, llenar todas las bolsas antes de que me pida el dinero sigue siendo mi asignaura pendiente. No obstante, me veo en situación de poder permitirme dar unos consejos al futuro comprador:
- En la cesta, el pan de molde nunca debe ir debajo de las cervezas.
- Los piquitos tampoco.
- Si la carnicería no va por número, pega todo tu cuerpo al mostrador y no dejes de mirar al carnicero a los ojos. Así evitaras que la anciana del batín y zapatillas roja se te cuele.
- Evita mirar a los ojos a la mujer entrada en años de los dos flanes situada tras de ti en la cola. Si lo haces, tendrás que dejarla pasar ante su "nene, dejame pasar que llevo esto nada mas". A voces, para que te mire todo el mundo y piensen que eres un cabronazo si te niegas. Fijo que se lleva las cosas una por una a casa para evitar la cola.
- No te repitas, piensa antes de ir al supermercado qué necesitas realmente. En mi nevera tengo 47 latas de atún por no hacerlo. El calvo podrá comprarse su peluquín a mi costa.
- Que no te de verguenza pedir la fruta y la verdura por cantidad en lugar de por peso. Peor es la cara que se le queda a uno cuando pide medio kilo de naranjas y dos de pimientos verdes (verídico).
- Se práctico. Tomates, cebollas y pimientos te hacen un sofrito. A partir de ahi lo que hagas es comestible. Las patatas se frien y sirven para todo. La pasta es energética y no lleva demasiado condimento. Evita (no siempre, a veces hay que darle un gusto al cuerpo) productos como melva de bonito de la almadraba, anchoas del cantabrico, paté de pato al oporto.... Uno queda de puta madre con la parienta, pero aparte del pastón que se te va, a ver que coño cocinas con cuatro latas.
En fin, como casi todo en esta vida, el secreto está en la práctica y el día a día te va especializando en la materia. Igual para estos Reyes me pido un monedero, una bata y unos rulos para camuflarme en la jungla. Ya casi estoy preparado para ir al gueto de las amas de casa sin que me rajen, la pescadería. Allí donde reina la ley del mas fuerte, del mas caradura, del gritar desde la puerta con diez personas delante "Pacooooooo, ponme un cuarto de almejas que vengo luego a recogerlo".
Ay, señor, señor...
martes, diciembre 12, 2006
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