Si hay algo que un recien destetado desea en el comienzo de la vida en pareja, es estar sin pareja. O en su defecto, realizar actividades en plan "llanero solitario". Con el ambiente navideño y tal me viene a la mente uno de estos seminarios que consiguen recargarme las pilas y aguantar el tortuoso martilleo constante al que el hombre está sometido al compartir su vida con otra persona del otro sexo (quizás por ello haya tanto gay).
El seminario en cuestión duró 5 dias. 5 dias como cinco soles en Sierra Nevada, con curso de esquí incluído. Alojados en un hostalete de puta madre y la compañía de dos grandes amigos, River Phoenix (al que sin duda dedicaré un capítulo entero proximamente, singular personaje que sin duda lo merece) y el Osito Filósofo.
Aparte de las juergas inherentes a la situación de soltería, hubo deporte. Allí estaba yo, abrigado hasta las cejas, con ropa prestada, unos esquies y fumando un cigarrito mientras avanzábamos hasta la cima de la montaña. Con dos cojones. River Phoenix a mi lado, oteando el horizonte con su particular rostro, con su boca entreabierta y comentando que tendría que haber alquilado las botas que se probó primero porque las que lleva le rozan. Resoplaba cabizbajo.
Lo primero que hay que aprender del esquí se resume en una frase: ES UN PUTO DEPORTE DE RIESGO.
Es acojonante, te plantas los esquies por primera vez y te sientes la cosa mas torpe que ha pario madre. Encima servidor tiene dos patas de metro y medio cada una (bueno, tres). La sensación de ridículo es mayúscula. Súmale un bastón en cada mano, esas manos insensibilizadas por los guantes y además con gorro, gafas, bragas militares, chaqueton del 15... en fin, medio Decathlon en lo alto. Coger un cigarro del bolsillo y encenderlo lleva unos 3/4 de hora.
El poner los esquies paralelos y "moverte" se lleva una horita de tu tiempo y en los primeros pasos te daras cuenta de que la television engaña: LA NIEVE ESTA DURA Y DUELE.
Consejo fundamental: HAY QUE ESTAR EN FORMA (tampoco en plan Carl Lewis, pero vaya, la semana antes hazte unas sentadillas, flexiones y demás), esquiar cansa, mas que nada porque mantener el equilibrio y los esquies paralelos es un mundo para tus piernas y en especial para tus rodillas.
Una vez aprendes a hacer "la cuña" (frenar para que me entiendas) toca girar. El primer giro es algo asi como hechar un polvo, como no le metas caña puedes tardar 18 años en hacer el primero. Si quieres ir a la derecha tendras que mover el talon izquierdo. Si quieres ir a la izquierda, el derecho... el sistema funciona al revés, como las mujeres.
Tras un par de ostias medio flojas llega el turno de lanzarse por alguna pista (las verdes son las fáciles) , así que llegarás a ese invento sataniano llamado telesilla. Subir es mas o menos fácil, te pones de espaldas medio acojonao y llega un sillón que te encula por detrás. Una vez arriba, hay que bajarse. Es ahí cuando te pegaras la primera ostia de cojones delante de unas 50 personas. Tomatelo con filosofia, todo cristo se cae y todo cristo te ayuda. Tras cuatro o cinco intentos descubres el truco, hay que levantarse, hechar la polla palante y dejarse llevar.
Y ahora, a bajar, una sensación que hasta ahora no has conocido te invade cuando coges algo de velocidad, te sientes solo pero estás rodeado de 2000 personas, esquiador por aquí, esquiador por allá, ostia por aquí, ostia por allá, el River cruzándose a dos metros de ti por joder... el aire en la cara congelandote los moquillos. Ah! se me olvidaba, en el descenso, como cruces las puntas de los esquies... ¡ostia segura! y como sea caida chunga, para la enfermería directo. Ese fué el caso de Osito, pobre. Si notas que vas a pegar la ostia, hay un "truco", agacharse como si fueras a poner un huevo y tirarse para un lao. Si estás en medio del tipico balanceo que al final termina en ostia (similar a bicicleta con 8 años cuesta abajo sin manos) nunca pienses: "ah, voy a mover este pie hacia acá a lo Ochoa y me enderezo fijo", craso error amigo mio. Si notas que te vas a caer, o te tiras, o acabarás peor.
Bueno, lo pongo un poco negro pero la verdad es que al final del dia ya uno baja las pistas con cierta soltura y se disfruta de la ostia. En tres o cuatro días ya puede uno caerse por las pistas de nivel medio. Entoncés te confiarás y empezarás a coger velocidad, te meterás en el papel de Alberto Tomba e inevitablemente te darás otra ostia, pero en esta volarás unos cuantos metros, las gafas tomarán vida propia y desaparecerán de su sitio. Aun así, no hay que ir con miedo, eso es lo peor que puedes hacer.
Y ahora llegan las 5 de la tarde (las pistas abren a las 9). Las botas de esquies te habrán destrozado los pies, te tumbas en la cama, entras en estdo catatónico, te levantas para cenar y ala, de marcha. La marcha en Sierra Nevada es curiosa, es algo así como South Park, todos con sus abrigos por la calle, niñatos nacidos de ejecutivos con sus polares marca oneill, okupas de casas del Limonar (barrio de gente adinerada malagueño)... y música House.
En fin, que repetiremos el tema. Eso si, pillate una buena oferta en una agencia de viajes o pidele dinero a papá, o sea, ¿sabes?.
lunes, enero 08, 2007
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2 comentarios:
koño eskiar es facil, la nieve esta dura, pos claro, tienes 32 tacos (naciste en el 74 no en el 75) si hubieras empezao antes ya sabrias eskiar. yo antes cuando me caia no me dolia, ahora con 33 se me parte el alma (y los huevos) cada vez ke me caigo.
un abrazo ke no nos vemos nunca, muy cachono todo, me e descojonao.
no si al final el kurrito nos va a salir artista.
la xuxa.
Xuxaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!
Llámame que perdí el móvil y con el todos vuestros números.
Joder, mira que no ver antes tu comentario...
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