Sí, soy flojo de cojones para esto de los blogs. Me tomé un descanso por vacaciones y aquí estoy tres meses después. Olé mi polla y lo que cuelga de ella.
En fín, en cuanto me ponga al día en unos asuntillos actualizo esto, más que nada por amor propio.
Saludos.
miércoles, noviembre 07, 2007
viernes, julio 06, 2007
viernes, junio 22, 2007
viernes, junio 08, 2007
Padel. Tiembla Aznar, tiembla...
Aprovechando la estancia de otra de mis cuñadas en las cercanías de mi feudo, que a la par supone largas tertulias entre las féminas del clan familiar de La Sargenta en las cuales me niego a ejercer de moderador y mucho menos de mero espectador, me he aficionado al padel.
Resulta que mi amigo River tiene un piso la mar de majo en una próspera urbanización, con su piscinita, su recinto cerrado, su trastero, su garaje, su hipóteca a 30 años y su pista de padel. Así que para hacerle rentable el pago de la comunidad, me he ofrecido junto al Osito Filósofo y Job como compañero de juego.
Y allí estábamos, uno con el chandal de los 80, otro con un polo caballito incorporado, otro con medio Decarton en lo alto y servidor en bañador azul y calcetines marrones. Era hora de quitarle óxido a nuestras rótulas. He de reconocer que en principio me temía lo peor, pero a la larga no fue así. Encima es divertido. Ver correr hacia una dejada a River rojo como un tomate tiene su chicha. Por otra parte, tiene su peligro, sobre todo si has jugado al tenis antes. Una bola larga, por inercia, te puede hacer pegar tu carrerita hacia la linea de fondo. Pero aquí no hay fondo, aquí en el mejor de los casos hay una pared de metraquilato. Fue el caso de Job. Aún está marcado su hombro derecho del chochazo que metió. Algo mas abajo se vislumbra parte de su cadera.
Trás el toque de control de las 20:30 de nuestras nunca bien veneradas parientas, había que reponer las sales minerales perdidas en la faena. Así que acudimos a la llamada de la cerveza. Después de eso, el catre me esperaba con los brazos abiertos.
Espero que con esto no se me pegue el acento del Nadal.
Resulta que mi amigo River tiene un piso la mar de majo en una próspera urbanización, con su piscinita, su recinto cerrado, su trastero, su garaje, su hipóteca a 30 años y su pista de padel. Así que para hacerle rentable el pago de la comunidad, me he ofrecido junto al Osito Filósofo y Job como compañero de juego.
Y allí estábamos, uno con el chandal de los 80, otro con un polo caballito incorporado, otro con medio Decarton en lo alto y servidor en bañador azul y calcetines marrones. Era hora de quitarle óxido a nuestras rótulas. He de reconocer que en principio me temía lo peor, pero a la larga no fue así. Encima es divertido. Ver correr hacia una dejada a River rojo como un tomate tiene su chicha. Por otra parte, tiene su peligro, sobre todo si has jugado al tenis antes. Una bola larga, por inercia, te puede hacer pegar tu carrerita hacia la linea de fondo. Pero aquí no hay fondo, aquí en el mejor de los casos hay una pared de metraquilato. Fue el caso de Job. Aún está marcado su hombro derecho del chochazo que metió. Algo mas abajo se vislumbra parte de su cadera.
Trás el toque de control de las 20:30 de nuestras nunca bien veneradas parientas, había que reponer las sales minerales perdidas en la faena. Así que acudimos a la llamada de la cerveza. Después de eso, el catre me esperaba con los brazos abiertos.
Espero que con esto no se me pegue el acento del Nadal.
martes, mayo 08, 2007
Los Sin Carrito
No es por nada, pero me considero un buen amigo de mis amigos. Igual el hecho de no tener hermanos me hizo buscar ese desconocido cariño en otras personas (dios, que cursi me pongo a veces). Si que tengo una hermana, maravillosa por cierto, aunque lo único que tenemos en común sean nuestros progenitores (o eso creemos).
Antaño tenía varios grupetes de amigos. Estaban los grunges, los cachondos, los deportistas... hoy en día mi círculo de amistades se puede dividir en dos grupos: los sin carrito y los con carrito.
Es curioso el sentimiento que produce la noticia de un futuro alumbramiento de la parienta de uno de tus colegas. En parte te alegras por él, más que nada por la cara que te pone cuando lo dice, pero irremediablemente eres consciente en ese mismo instante de que cuando un amigo se va, algo se muere en el alma.
El “con carrito” ahora cambia sus hábitos y descubre nuevos mundos a la vez que abandona su hasta ahora establecido feudo; el “toiarás” en lugar de la zona barbacoa del Carrefú, las clases de natación de la criatura en lugar del tapeito en La Campana... y ya no sale de copas los sábados noche, ahora va a los parques infantiles los domingos por la mañana. Para colmo, el poco tiempo libre del que dispone lo rellena de vínculos familiares a más no poder, estrechándose irrompibles lazos con cualquier ser con algún gen común. Por tanto, el panorama para el amigo “sin carrito”, es un tanto desolador. Se asume, no queda otra y se aprovecha la mínima ocasión de disfrute que te brindan.
Sinceramente, hacerle la putada a una criatura y que me tenga como padre como que por ahora no. Es cuidarme a mí mismo y necesito ayuda, ostias. Además, tenemos un perro la mar de majo que de momento satisface nuestras necesidades parentales. Tampoco es que uno sea muy amante de las criaturas, a mí de los niños lo único que me gustaría sería hacerlos. Pero el mero hecho de pensar en un combinado Sargenta-Servidor me acojona. Si saca lo malo de la madre, estaría todo el santo día haciendo preguntas y si saca lo malo de mí... mmmmmmmm... si las respuestas a las preguntas no le satisfacen, ¡la de cabreos que iba a pillar el niño!. Dios, este sería de los llorones noctámbulos, de los que pegan berridos en las comidas domingueras cual jamelgo en celo, de los que se cagan encima en casas ajenas...
Los sin carrito quizás veamos la vida de otra manera, no se si acertada o no, pero lo que sí se con seguridad es reconocer lo que me pide el cuerpo. Tal y como está la vida uno tiene que plantearse prioridades y como la hija de puta es tan zorra, prefiero pegarme mis viajecitos y mis jolgorios antes que ventilarme media nómina en el Prenatal. Que se quite el Dodotis doble-absorción donde haya una VollDamm doble-mata.
Larga vida a Frodo, mi perrillo.
Antaño tenía varios grupetes de amigos. Estaban los grunges, los cachondos, los deportistas... hoy en día mi círculo de amistades se puede dividir en dos grupos: los sin carrito y los con carrito.
Es curioso el sentimiento que produce la noticia de un futuro alumbramiento de la parienta de uno de tus colegas. En parte te alegras por él, más que nada por la cara que te pone cuando lo dice, pero irremediablemente eres consciente en ese mismo instante de que cuando un amigo se va, algo se muere en el alma.
El “con carrito” ahora cambia sus hábitos y descubre nuevos mundos a la vez que abandona su hasta ahora establecido feudo; el “toiarás” en lugar de la zona barbacoa del Carrefú, las clases de natación de la criatura en lugar del tapeito en La Campana... y ya no sale de copas los sábados noche, ahora va a los parques infantiles los domingos por la mañana. Para colmo, el poco tiempo libre del que dispone lo rellena de vínculos familiares a más no poder, estrechándose irrompibles lazos con cualquier ser con algún gen común. Por tanto, el panorama para el amigo “sin carrito”, es un tanto desolador. Se asume, no queda otra y se aprovecha la mínima ocasión de disfrute que te brindan.
Sinceramente, hacerle la putada a una criatura y que me tenga como padre como que por ahora no. Es cuidarme a mí mismo y necesito ayuda, ostias. Además, tenemos un perro la mar de majo que de momento satisface nuestras necesidades parentales. Tampoco es que uno sea muy amante de las criaturas, a mí de los niños lo único que me gustaría sería hacerlos. Pero el mero hecho de pensar en un combinado Sargenta-Servidor me acojona. Si saca lo malo de la madre, estaría todo el santo día haciendo preguntas y si saca lo malo de mí... mmmmmmmm... si las respuestas a las preguntas no le satisfacen, ¡la de cabreos que iba a pillar el niño!. Dios, este sería de los llorones noctámbulos, de los que pegan berridos en las comidas domingueras cual jamelgo en celo, de los que se cagan encima en casas ajenas...
Los sin carrito quizás veamos la vida de otra manera, no se si acertada o no, pero lo que sí se con seguridad es reconocer lo que me pide el cuerpo. Tal y como está la vida uno tiene que plantearse prioridades y como la hija de puta es tan zorra, prefiero pegarme mis viajecitos y mis jolgorios antes que ventilarme media nómina en el Prenatal. Que se quite el Dodotis doble-absorción donde haya una VollDamm doble-mata.
Larga vida a Frodo, mi perrillo.
sábado, abril 28, 2007
Slogan
- "Las mujeres no somos complicadas, somos complejas."
y los hombres no somos simples, somos sencillos.
y los hombres no somos simples, somos sencillos.
miércoles, abril 04, 2007
Heroes
Justo antes de la entrada anterior de este blog, estuve hablando con mi amigo FashionBoy, cuñado de El Pepe, de una serie de televisión a la que ambos estamos enganchados. La serie es Heroes. Para el que no la conozca, no voy a destriparla, simplemente decir que es una buena serie como lo son Prison Break o Lost. En ella los personajes tienen una especie de poder o don. Uno de ellos puede escuchar los pensamientos de las personas y, además, de las mujeres (vuelvo a recordar que este es un blog irónico, de mi propiedad y donde digo lo que me apetece, si no te gusta lo que lees, arriba puedes cambiar de dirección y te vas a otra página, por ejemplo, puedes teclear www.cosmopolitan.es y así despejas tus dudas sobre qué peinados te harán parecer más sexy este verano o que ropa combinará con los almendros en flor de la próxima primavera).
Al caso, en la serie unos vuelan, otros lanzan rayos o qué se yo, y me ponen a un pobre desgraciado cuyo don es escuchar lo que piensa la parienta. Acojonante. ¡Pobre chaval por dios!. Tú imaginate que llegas a casa, y oyes un susurro del tipo:
"Ya ha llegado de trabajar. Se ha dejado pelos en el lavabo. Ahora te vas a enterar y como se te ocurra poner el ProEvolution te voy a cantar los cuarenta principales".
¡Joder! Es para mear y no hechar gota.
Por otra parte, alguna ventaja puede que tenga. Por ejemplo, serias capaz de saber si la parienta en realidad quiere decir SI o NO. Podrias evitar esa frase lapidaria femenina que aparece en el 95% de las discusiones de pareja:
"Las mujeres somos así, no me entiendes" (como curiosidad al lector, el otro 5% termina con "con tus amigos sí, ¿no?" o "lo que quiero es que salga de tí").
La situación la conocemos todos:
- "¿Qué hacemos?"
- "No se, me da igual."
"Como digas que nada te monto un pollo que se va a escuchar hasta en Antequera."
- "Bueno nena, venga, vístete que vamos de compras."
- "No se."
"Si claro, lo que quieres es que piense que tienes ganas de ir y tenerme contenta por que esta noche hay futbol."
- "Venga anda, no seas tonta."
- "Que no."
"Ya te he dicho dos veces que no porque quiero que salga de tí y lo pidas cariñosamente para sentirme querida y necesaria."
- "Mira, me apetece dar una vuelta contigo y que te pruebes toda la ropa que veas, que iremos sin prisas para que salgas de allí como una princesa. Venga amorcete. Te quiero."
- "Bueno, vamos."
Chapó! Pero ahora que caigo, habría aún mas ventajas. Centro Comercial, siete de la tarde en un probador cualquiera:
-"¿Te gusta esto nene?"
"Esta camisa hace juego con mi color de ojos. Si me la pongo con el pantalón color azul voy a estar muy mona, aunque tendría que pedirle prestado el cinturón blanco a mi hermana."
-"Me gusta, igual le pegaría algo azul ¿cinturón blanco tienes?"
¡Es el secreto del éxito! Aunque hay que saber cuando callarse y no abusar del poder:
-"¿Y este pantalón? Creo que me hace más gorda ¿no?"
"Si dices que no, sé que mientes, si dices que si, te mato."
Otro problema que tienen las mujeres, uno de tantos, es que no entienden que si quieren algo, deben decirlo. Los tios somos simples, ni buenos, ni malos, ¡simples! SI es SI y NO es NO, si quieres algo lo dices, si no lo quieres te callas. Ni las indirectas, ni las miraditas con resoplo incluido nos hacen reaccionar. El poder del que estamos hablando, ayudaría en estos casos:
- "Pues bueno..."
"Tengo un problema y necesito que me escuches."
- "¿Te pasa algo cielo?"
- "No, nada importante. Mi hermana..."
"Pues si, me pasa, pero no voy a decir nada si no paras de mirar la televisión mientras yo hablo."
- "Un segundo nena, voy a apagar la televisión, tus problemas con tu hermana son mas importantes que el Madrid-Barcelona de la última jornada de liga con empate a 62 puntos que están televisando en estos momentos."
Match Point. Juego, set y partido.
Como conclusión, podríamos pensar que estamos delante del Secreto de Fátima, de la Séptima Llave, del Misterio de las Nueve Puertas. La vida en pareja sería armoniosa y reinaría la paz. Pero no es así. La mujer, como no, tiene la criptonita para este poder, esto se explica con el Teorema del Full Equip:
Partimos de la base de que la mujer es lo mas inestable que existe, incluso mas que el Windows Millenium. Si hacemos algo que no le gusta, la mujer reacciona con enfado, si es algo que le gusta, reacciona con jolgorio y sonrisas. Hasta ahí lógico y solucionable, pues con nuestro poder sabríamos que hacer para tenerla contenta y calladita. Lamentablemente se dan dos circustancias en la mujer que hacen de ésto un asunto inviable. El primer problema es que ella espera que tu hagas ciertas cosas. Como si las trajeras de serie. Y estas cosas, aunque uno las haga, no la alegran, pero su carencia, las putea vivas. Por ejemplo, estirar las sabanas cuando haces la cama. Finalmente, el segundo problema, es que las cosas que hacías para mantenerlas contentas, con el tiempo dejan de hacerlo, y pasan a formar parte de tu equipamiento de serie, alcanzando el punto crítico Full Equip. Por tanto, el porcentaje de hacer algo que las cabreé aumenta siguiendo la fórmula:
CABREO = nº opciones en el equipamiento de serie / nº de opciones que no has probado para contentarla.
No hace falta que diga que CABREO tiende a infinito.
Conclusión: me quedo como estoy, como cualquier mortal y que siga sufriendo el pobre chaval de la serie. Este es de lo que mueren antes de que termine la primera temporada. Tiempo al tiempo.
Al caso, en la serie unos vuelan, otros lanzan rayos o qué se yo, y me ponen a un pobre desgraciado cuyo don es escuchar lo que piensa la parienta. Acojonante. ¡Pobre chaval por dios!. Tú imaginate que llegas a casa, y oyes un susurro del tipo:
"Ya ha llegado de trabajar. Se ha dejado pelos en el lavabo. Ahora te vas a enterar y como se te ocurra poner el ProEvolution te voy a cantar los cuarenta principales".
¡Joder! Es para mear y no hechar gota.
Por otra parte, alguna ventaja puede que tenga. Por ejemplo, serias capaz de saber si la parienta en realidad quiere decir SI o NO. Podrias evitar esa frase lapidaria femenina que aparece en el 95% de las discusiones de pareja:
"Las mujeres somos así, no me entiendes" (como curiosidad al lector, el otro 5% termina con "con tus amigos sí, ¿no?" o "lo que quiero es que salga de tí").
La situación la conocemos todos:
- "¿Qué hacemos?"
- "No se, me da igual."
"Como digas que nada te monto un pollo que se va a escuchar hasta en Antequera."
- "Bueno nena, venga, vístete que vamos de compras."
- "No se."
"Si claro, lo que quieres es que piense que tienes ganas de ir y tenerme contenta por que esta noche hay futbol."
- "Venga anda, no seas tonta."
- "Que no."
"Ya te he dicho dos veces que no porque quiero que salga de tí y lo pidas cariñosamente para sentirme querida y necesaria."
- "Mira, me apetece dar una vuelta contigo y que te pruebes toda la ropa que veas, que iremos sin prisas para que salgas de allí como una princesa. Venga amorcete. Te quiero."
- "Bueno, vamos."
Chapó! Pero ahora que caigo, habría aún mas ventajas. Centro Comercial, siete de la tarde en un probador cualquiera:
-"¿Te gusta esto nene?"
"Esta camisa hace juego con mi color de ojos. Si me la pongo con el pantalón color azul voy a estar muy mona, aunque tendría que pedirle prestado el cinturón blanco a mi hermana."
-"Me gusta, igual le pegaría algo azul ¿cinturón blanco tienes?"
¡Es el secreto del éxito! Aunque hay que saber cuando callarse y no abusar del poder:
-"¿Y este pantalón? Creo que me hace más gorda ¿no?"
"Si dices que no, sé que mientes, si dices que si, te mato."
Otro problema que tienen las mujeres, uno de tantos, es que no entienden que si quieren algo, deben decirlo. Los tios somos simples, ni buenos, ni malos, ¡simples! SI es SI y NO es NO, si quieres algo lo dices, si no lo quieres te callas. Ni las indirectas, ni las miraditas con resoplo incluido nos hacen reaccionar. El poder del que estamos hablando, ayudaría en estos casos:
- "Pues bueno..."
"Tengo un problema y necesito que me escuches."
- "¿Te pasa algo cielo?"
- "No, nada importante. Mi hermana..."
"Pues si, me pasa, pero no voy a decir nada si no paras de mirar la televisión mientras yo hablo."
- "Un segundo nena, voy a apagar la televisión, tus problemas con tu hermana son mas importantes que el Madrid-Barcelona de la última jornada de liga con empate a 62 puntos que están televisando en estos momentos."
Match Point. Juego, set y partido.
Como conclusión, podríamos pensar que estamos delante del Secreto de Fátima, de la Séptima Llave, del Misterio de las Nueve Puertas. La vida en pareja sería armoniosa y reinaría la paz. Pero no es así. La mujer, como no, tiene la criptonita para este poder, esto se explica con el Teorema del Full Equip:
Partimos de la base de que la mujer es lo mas inestable que existe, incluso mas que el Windows Millenium. Si hacemos algo que no le gusta, la mujer reacciona con enfado, si es algo que le gusta, reacciona con jolgorio y sonrisas. Hasta ahí lógico y solucionable, pues con nuestro poder sabríamos que hacer para tenerla contenta y calladita. Lamentablemente se dan dos circustancias en la mujer que hacen de ésto un asunto inviable. El primer problema es que ella espera que tu hagas ciertas cosas. Como si las trajeras de serie. Y estas cosas, aunque uno las haga, no la alegran, pero su carencia, las putea vivas. Por ejemplo, estirar las sabanas cuando haces la cama. Finalmente, el segundo problema, es que las cosas que hacías para mantenerlas contentas, con el tiempo dejan de hacerlo, y pasan a formar parte de tu equipamiento de serie, alcanzando el punto crítico Full Equip. Por tanto, el porcentaje de hacer algo que las cabreé aumenta siguiendo la fórmula:
CABREO = nº opciones en el equipamiento de serie / nº de opciones que no has probado para contentarla.
No hace falta que diga que CABREO tiende a infinito.
Conclusión: me quedo como estoy, como cualquier mortal y que siga sufriendo el pobre chaval de la serie. Este es de lo que mueren antes de que termine la primera temporada. Tiempo al tiempo.
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